Con una Junta Directiva renovada, quiero dar las gracias por darme la oportunidad de continuar el trabajo de un hombre que con su fe, su constancia y su dedicación durante toda su vida ha hecho posible que durante diecinueve años , desde aquel abril del año 1994 donde un grupo de desconocidos y vecinos de Librilla y Murcia nos juntamos para portar al Cristo de la Consolación en procesión. Durante este tiempo han habido momentos de alegrías y de tristezas, de triunfos y de derrotas, de paz y de guerra. Esta es la vida, ahí el ejemplo que nos dio nuestro mismísimo Jesucristo, viviendo y sufriendo como uno de nosotros. Esta etapa que se nos presenta es dura dentro de un día a día que rechaza y menosprecia lo religioso. Debemos olvidar viejas redensillas y unirnos para poder entre todos continuar el camino de la fe y ser ejemplos a seguir. Demostrar con nuestros actos que somos Cristianos auténticos. No por ello debemos amilanarnos o acobardarnos. Debemos ser valientes y humildes, valientes para pedir perdón y humildes para ser perdonados. No quiero olvidar en ningún momento a todas aquellas personas que han colaborado con su ayuda y sobre todo a los que nos dejaron un día marchando a un mundo mejor. Tampoco quiero pasar por alto a nuestros enfermos dedicando nuestra oración diaria por ellos.Gracias a Ti.
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